Sin un patrón

"DAR y RECIBIR"

El día Jueves 23 volvimos a retomar nuestra clase de Terapia Ocupacional y Estrategias de Intervención I. Fue un día nuevamente sin esquemas, solo nuestra profesora nos indicaba los pasos a seguir, pero estos no interferían en el trabajo que uno estaba realizando.

Primero que todo, nos sentamos en las mesas de la sala, en grupo de no más de ocho personas, para luego recortar círculos, no muy grandes, para empezar el trabajo. Con esto, me imaginaba lo que podíamos hacer, y en la mesa, discutíamos y comentábamos cual era la meta de la clase y a donde  posiblemente queríamos ir con todo esto. 

La siguiente instrucción fue pintarlo como nosotros quisiéramos, por lo que nuevamente me trajo un problema, ya que, hace mucho que no podía expresarme libremente en lo artístico. Además tenía frente a mí un papel en blanco y yo estaba a la vez en blanco, y sin más ni menos, tuve que partir a agarrar colores que me gustaban y un pincel adecuado para el trabajo. Comencé a pintarlo de afuera hacia dentro, siguiendo un mismo patrón con el color que iba eligiendo y cuando terminaba una vuelta elegía el siguiente color y la forma con la que iba a expresarme.


Una vez terminada mi obra, pude admirarla y darme cuenta que no fue tan difícil el empezar sin ninguna idea y que lo que elegí fue precisamente lo que quería, en otras palabras, me gustó mucho mi trabajo final. Pero, la siguiente instrucción me sacó de mis pensamientos: Cortar en 8 pedazos el trabajo de cada uno. Aquel enunciado fue inesperado, había ya pensado en que iba a hacer con mi trabajo y ¿ahora lo tenía que romper?. Lentamente todos en la sala empezaron a cortarlo y a preguntarse la finalidad de este trabajo. 


Después de la interferencia, pude encontrar más sentido a lo que hicimos, nos pusimos en círculo y la docente nos explicó el poder desprendernos de lo nuestro y darlo a lo demás, recibiendo también. Por lo que, empezamos a intercambiarnos con nuestros compañeros nuestros pedazos de trabajo, una muy linda parte de cada uno. Una vez finalizado, pudimos poner en otro círculo los 8 pedazos que recibimos y así admirar lo que quedó de resultado.

Puedo decir, como conclusión de este trabajo, que no hay nada más importante que dar y recibir, algo que nos está faltando a todos como sociedad. Además, el no seguir patrones ni instrucciones, de vez en cuando, siento que nos hace más humanos, re-conectándonos con nosotros mismos, con los pensamientos que no queremos escuchar o los que no podemos por el abrumo del entorno. Indudablemente, fue una experiencia que me sorprendió mucho y me saco de esquema e de cada idea que tenía sobre la finalidad del proyecto.

Ahora tengo en mi pieza ocho pedazos combinados de ocho compañeros distintos, que me hará recordar cada vez que lo vea, lo importante que es la re-conexión con uno mismo y el dar cuanto uno más pueda. 

Rocío Valenzuela R.